¿Vuelve la omnicanalidad… o realmente nunca se fue?
Desde 2010 ha estado moldeando silenciosamente la forma en que marcas y consumidores se relacionan, pero ahora se proyecta como la protagonista indiscutible en los puntos de venta para el 2026.
Ese regreso al centro de la conversación no es casual: el shopper actual exige coherencia, continuidad y libertad para moverse entre canales sin fricciones, y las marcas que ignoren esta realidad quedarán fuera del mapa competitivo.
La omnicanalidad se ha convertido en la base de un ecosistema comercial donde lo físico y lo digital ya no compiten, sino que se complementan. El consumidor investiga, compara y decide en múltiples canales, y espera que cada interacción —desde una historia en redes hasta una visita al PDV— tenga el mismo lenguaje, el mismo tono y la misma promesa de marca. Para el trade marketing, esto implica entender que cada punto de contacto se influye mutuamente, que la experiencia del shopper es continua y que la comunicación debe estar alineada en cada fase del recorrido.
Cuando una marca logra conectar sus canales, el resultado es una experiencia más fluida, memorable y eficiente. La omnicanalidad permite que el shopper se sienta acompañado, no dirigido; atendido, no interrumpido.
La visibilidad mejora porque la marca se vuelve coherente; las decisiones son más sólidas porque se basan en datos integrados; y la relación con el consumidor se vuelve más fuerte porque lo escucha y lo entiende desde todos los frentes. En un mercado donde la competencia se intensifica, ofrecer una experiencia cohesiva deja de ser una ventaja y se convierte en una necesidad.
Hoy el consumidor no distingue canales, distingue experiencias. Por eso, la omnicanalidad se convierte en una oportunidad clave para que el trade marketing evolucione y conecte de forma más auténtica con las personas. Integrar lo físico, lo digital y lo humano no es solo una estrategia comercial: es una forma de entender mejor al cliente y acompañarlo, de manera consistente, en cada decisión de compra.
La DATA del anaquel: el verdadero motor de las decisiones comerciales
El levantamiento de DATA en el punto de venta no es un proceso complementario ni un simple paso operativo: es el corazón de cualquier estrategia comercial que aspire a ser precisa, rentable y sostenible.
En un mercado donde el shopper cambia constantemente su comportamiento, donde la competencia es más agresiva y donde los canales se fusionan entre sí, comprender lo que ocurre realmente en el PDV es la única forma de tomar decisiones informadas.
Y aunque durante años este análisis pareció desplazarse hacia lo digital, hoy vuelve a cobrar protagonismo porque ninguna métrica online puede reemplazar el pulso real del consumidor frente al anaquel.
Levantar DATA en el PDV permite entender patrones que ninguna plataforma puede predecir por sí misma: la efectividad del material POP, el impacto del precio frente al competidor, la disponibilidad real del inventario, la ejecución del equipo, la presencia, la rotación y las fricciones que viven los shoppers en su recorrido. Sin esta radiografía diaria, las marcas operan a ciegas y construyen estrategias basadas en suposiciones más que en comportamientos reales.
Además, el levantamiento de DATA desde el PDV permite anticipar problemas antes de que se conviertan en pérdidas visibles. Un quiebre detectado a tiempo evita una venta perdida. Una mala ubicación identificada a través del registro fotográfico puede corregirse antes de afectar la participación del producto.
Una activación mal ejecutada puede ajustarse en tiempo real. La DATA no solo permite corregir, sino optimizar, y en un mercado que exige inmediatez, la capacidad de reaccionar rápido se convierte en una ventaja competitiva innegable.
Hoy, la integración entre lo físico y lo digital ha hecho que la DATA del PDV sea aún más valiosa. Alimenta dashboards, permite modelar escenarios, fortalece las estrategias omnicanal y ayuda a personalizar la experiencia del shopper desde su comportamiento tangible, no desde una intuición
Lo que sucede ante el anaquel no es una métrica secundaria: es la base sobre la cual se construye la realidad comercial de una marca. Por todo esto, el levantamiento de DATA en el punto de venta no es un proceso operativo: es una inversión estratégica. .